Los grupos de interés privado que en España luchan contra la ampliación de la participación de Pemex en Repsol, encontraron aliados que podrían echar abajo la operación.
Esos aliados, cuesta creerlo, son mexicanos.
Ayer diversos diarios españoles destacaron notas destinadas a torpedear el aumento de la participación accionaria de Pemex en Repsol (petrolera española, privada), de un 4.5 a 9.5 por ciento.
Las municiones que utilizó el diario El País para disparar contra Pemex fueron obtenidas de una filtración que hace un par de semanas hizo a un medio nacional un consejero de Petróleos Mexicanos.
Se trata del documento “Contexto del aumento de participación de Pemex en Repsol”, en que la dirección de nuestra petrolera detalla los motivos por los que conviene a nuestra petrolera invertir mil 600 millones de dólares más en la empresa española.
En lugar de reconocer a Juan José Suárez Coppel por la audacia del movimiento que favorecerá a los intereses mexicanos –a fin de cuentas para eso lo pusieron al frente de la paraestatal–, se regala parque a personeros del actual director de Repsol, Antonio Brufau, para dinamitar la operación.
El documento, citado en la nota principal de la edición de ayer en El País, explica que alcanzar una posición mayoritaria en Repsol (mediante la alianza con otra empresa accionista, Sacyr) permitiría a Pemex “incidir en decisiones estratégicas de una empresa petrolera”.
Pues sí, para eso se compran acciones y se hacen alianzas.
El País cita, con fraseología acusatoria, que la operación serviría a Pemex para tener acceso a la tecnología de Repsol y explorar y extraer hidrocarburos en aguas profundas.
Y que nos permitiría traer crudo que extrae Repsol en Ecuador, a la refinería de Salina Cruz en Oaxaca.
Todo lo anterior es verdad.
Lo que para Pemex es un buen negocio, para el grupo de interés que está alrededor de Antonio Brufau es mala noticia.
Y lo plantean en su prensa aliada como si se tratara de una estafa de los mexicanos.
¿Es legal o ilegal la participación de Pemex en Repsol, que por lo demás data desde 1990?
La operación es completamente legal.
Por eso el grupo de interés cercano a Brufau, que incluye al ex Presidente del gobierno español Felipe González, ha montado un escándalo mediático que se basa en argumentos chovinistas y sentimentales, que venden bien.
Con ellos esperan activar algún resorte para impedir la operación que consiste en aumentar la participación de Pemex y establecer una alianza con la constructora Sacyr, que tiene el 20 por ciento de las acciones de Repsol.
Con esa alianza (con Sacyr, que no es china ni sueca, sino española), sí puede cambiar la dirección de Repsol, y Brufau y sus amigos perderían una valiosa posición de poder.
Eso es lo que defienden, y para ello han encontrado aliados en México.
phl@razon.com.mx
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