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Retorno de las brujas
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Germán Martínez Cázares
13 Jun. 11
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"Cacería de brujas", gritó de inmediato frente a la captura de Jorge Hank Rhon el líder del priismo. Su respuesta ha sido clarísima: la detención de Hank (aunque mañana pueda salir de la cárcel) es un golpe al PRI, y éste aporrea la mesa del diálogo político. Parece levantarse y sentenciar: se acabaron las reformas en el sexenio de Calderón.

A la postergada reforma laboral, ahora se agregó dilatar la reforma política. Nada de candidaturas independientes, nada de fortalecer al árbitro electoral, nada de cuidar nuestra democracia. El PRI está enojadito. Entiende a la cooperación legislativa, para votar una reforma, como ocasión de cosecha de impunidad para sus brujas y brujos.

¿Cómo aprobar una reforma cuando nos agreden?, sugieren. ¿Cómo nos hace eso Felipe Calderón, cuando nosotros hicimos quórum en el Congreso para que rindiera protesta, aquel 1o. de diciembre histórico del 2006? ¿No recuerda que el PRI "sí lo dejó llegar" a Los Pinos?

Con el caso Hank, el PRI dejó ver una "lealtad" a las instituciones democráticas puesta en subasta política. Su cooperación para modernizar al país está supeditada al reparto partidista de canonjías y, quizá, presupuesto. Chantaje puro.

Y en el lado del PAN pican el anzuelo. El numerito del PRI debería ser conocido: enseñan la zanahoria de la colaboración opositora para sacar adelante las reformas. A lo largo del camino mientras se discute y realizan foros, los priistas obtienen prebendas, fotos donde fingen colaboración, discursos de responsabilidad con la nación, ganan tiempo. Luego, con cualquier declaración de un diputado, discurso de un secretario, y no se diga un operativo como el de Hank, el pretexto está servido para decir "cacería de brujas", poner cara de indignados, y no votar hasta sus propias propuestas como la reforma laboral.

Creo que, efectivamente, los gobiernos panistas de Baja California o el federal no urdieron previamente la detención de Hank. Cuando el operativo militar estaba en marcha esa madrugada, estaban igual de dormidos Hank, el secretario Blake y el secretario de Gobierno de Baja California, quien, además, poco antes festejó con Hank el triunfo en el futbol del Club Tijuana Xoloitzcuintles, propiedad del detenido.

En el PAN permanece la duda entre cuál debe ser el objetivo: ganar elecciones al PRI o aprobar las reformas también con el PRI.

Algunos panistas ven primordial ganar elecciones, otros, con ingenuidad, piden "no hacer olas", porque ahora sí el PRI va a apoyar las reformas; unos más sólo quieren gobernar bien desde sus responsabilidades públicas.

El PAN siempre debió denunciar públicamente al PRI. Hasta no ver la reforma no creer. Quizá es tarde para recuperar el camino. El PRI ganó mucho tiempo con el cuento de su voluntad reformadora, mientras tanto, posicionó fuerte al gobernador mexiquense, capitán del "equipo priista anti reformador".

Ahora se acerca la elección y, con prisas, los panistas buscan recuperar el discurso antipriista. Algunos secretarios-presidenciables antes vacilaban o criticaban "pegarle" al PRI, hoy, gustosos afilan navajas frente a ese partido.

Durante un tiempo titubearon, sintieron que optar y definirse por la denuncia al PRI los asomaba al vacío. Creo que hoy lo lamentan. Ni reformas, ni primer lugar en las encuestas.

Temieron, como dice con ironía e inteligencia Jorge G. Castañeda, a "la confrontación, la contradicción y el conflicto" porque subyace el miedo a la derrota (Mañana o pasado. El misterio de los mexicanos. 2011. Aguilar).

En cambio, triunfa el "cantinflear" para rehuir el deber. Tirarse al piso y disfrazarse de víctima es exitoso. Nuestra política, dice Castañeda, se mueve entre la evasión de Cantinflas o el martirio de Pedro Infante.

Y así, "cantifleando" con las reformas y "victimizándose" con Hank, Ulises Ruiz y tantos otros, el PRI organiza su aquelarre. Intentan el regreso de las brujas.

¿El PAN ya levantó esa veda a las brujas? Se hace tarde.
     

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